sábado, 4 de noviembre de 2017

Excursión por la Ralla d'as tiñas. Arguis.



Partimos en día de lluvia desde Arguis. Era fina y no molestaba mucho al andar. Seguimos las señales en dirección a Bonés y su ermita de la Malena. Cuando la senda llevaba unos minutos en ascenso, una señal nos indicaba que para las tiñas teníamos que coger la senda a la izquierda. Por cierto, "ralla" en aragonés como accidente orográfico, va con "ll".




Poco a poco fuimos ganando altura, y pudimos ver las Calmas, Calma Alta y Calma Baxa, el pantano de Arguis, la punteta de Gratal y el Pico del Águila.
Pronto llegamos a la zona "d'as Tiñas", lugar donde se encuentran varias parideras.




La senda tenía momentos de relajo, que no exigían demasiado esfuerzo, pero la lluvia constante no permitía dedicar mucho tiempo a la contemplación. La senda se encontraba bastante limpia.






Al llegar a lo alto de las tiñas, vimos el Peiró, y a partir de aquí, una bajada bastante embarrada hacia Bonés.




Las praderas de Bonés continúan como siempre las he recordado, verdes y con vacas. Paraje bucólico donde los haya, a pocos kilómetros de Huesca.


La ermita de la Malena preside estas praderas. Buen camino, del que nos apartamos para volver por la senda. Una senda arbolada sencillamente impresionante.


En lo alto, disfrutamos unos minutos del paisaje, ya que había parado la lluvia, y continuamos la bajada, hasta que nos juntamos con la senda que habíamos cogido al principio. En total, un paseito de cuatro horas bajo la lluvia, pero con un paisaje excepcional.




domingo, 15 de octubre de 2017

TOZAL DE GUARA, desde Bentué de Nocito.




El día 12 de Octubre de 2017 emprendimos la subida al Tozal de Guara. Esta vez desde Bentué de Nocito.  A las 7 de la mañana en punto nos poníamos en marcha, con frontales y fiándonos de quienes nos guiaban, porque todavía era noche cerrada.
Sobre las ocho llegábamos a la pista que nos acercaría al refugio de los Fenales, habiendo pasado antes cerca de Can de Used. El camino se encontraba perfectamente señalizado.
Llegamos al refugio a las ocho y media, y allí descansamos y repusimos fuerzas durante media hora. A las nueve ya estaba el sol bastante alto, y divisábamos en el horizonte la antecima de Guara. Nuestro objetivo.



A mano izquierda del refugio cogimos la senda, indicada con una madera como señal, y que rápidamente empezó a coger altura. 




Algún pequeño rellano nos daba un respiro, pero eran los menos. La pendiente era casi continua hasta llegar a la cruz que se encuentra en medio de la senda que cruza la pedrera de esta cara norte.

A poca distancia de la cruz llegamos al cruce de caminos. Lugar donde se junta el camino que viene desde Santa Cilia de Panzano y el nuestro. Allí existe un gran mojón que nos lo indicaba, y es donde ya pudimos ver las dos vertientes, la norte y la sur. Gran lugar, gran paisaje.





Los últimos metros los realizamos con otra gran pendiente, pero disfrutando del paisaje, de las vistas y de la compañía.






A lo lejos, como vigilantes de la montaña, un par de cabras nos acompañaron en el último tramo.
Y por fin, con buen paso, y muy tranquilos, tras casi cuatro horas, con paradas incluidas, llegamos a la cima del Tozal de Guara. 

Allí descansamos, hicimos fotos, firmamos en el libro de visitas, y brindamos con cava de la tierra. 

Después de media hora, emprendimos la bajada por el mismo camino, y en tres horas, con alguna pequeña parada, regresamos al lugar de donde partimos.