En los llanos de Lalari, en la bal de Pineta, se puede ver, cuando el silencio y la tranquilidad dominan, a numerosos animales. Pero me quedo en esta ocasión con este caballo que pace mansamente a la sombra de Monte Perdido. A este circo de Lalarri se accede desde la ermita de la virgen de Pineta en una hora y media de subida por una empinada senda al lado del río. Para no perdérselo.
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